Mejorar la internet para agentes de IA podría empeorarla para el resto del mundo
· Fuente: MIT Technology Review
Hasta ahora la web se dividía entre usuarios humanos y bots, con normas que regulan el acceso de estos últimos. La aparición reciente de agentes de IA personales, capaces de realizar tareas como reservar vuelos o negociar precios, está creando una tercera categoría de visitante. Aplicaciones como Dots de OpenAI y Muse de Meta han generado un aumento rápido del tráfico generado por agentes, que se triplicó entre agosto y septiembre, y Muse alcanzó cinco millones de descargas en su primer mes.
Muchos sitios, especialmente los que cuidan la seguridad, han empezado a bloquear a estos agentes porque no encajan en los sistemas diseñados para distinguir entre humanos y bots. Amazon, por ejemplo, ha impedido el acceso a Muse y está litigando contra la startup Perplexity, mientras que plataformas como Shopify ya ofrecen carriles de compra exclusivos para agentes.
Los expertos advierten que, si la demanda de agentes sigue creciendo, la arquitectura de la web podría adaptarse más a sus necesidades que a las de los usuarios humanos, provocando interfaces menos amigables, verificaciones constantes y precios diferenciados según el agente que intermedia.
Esta transformación es relevante porque afecta directamente la experiencia cotidiana de los consumidores y la capacidad de las empresas para proteger sus datos y modelos de negocio. Las decisiones regulatorias que se tomen ahora definirán si la internet seguirá sirviendo a las personas o se convertirá en una autopista dominada por agentes automatizados.
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